1. Tener todo bien presupuestado para evitar gastar en lo que no necesita el ciudadano con prioridad. Hay que tener claro qué es lo que se debe gastar y ello nos ahorrará hacerlo en lo superfluo y menos prioritario. Prohibido gastar en aquello que forma parte de tiempos pasados y que no redunda en beneficio presente y futuro para el ciudadano'. Además, huir de propuestas inmaduras (poco fundamentadas) o depresivas (en declive) porque suelen influir en el despilfarro y el gasto compulsivo fruto de la inseguridad, la inercia o el miedo.
2. Aprovechar fuentes de financiación distintas a la mera presión fiscal sobre el ciudadano: Transferencias de otras Administraciones, Patrocinios...Hay muchos agentes externos que requieren de aliados potenciales en tu Ayuntamiento para dar salida a sus líneas de acción y de inversión o gasto. Ampliar relaciones con potenciales clientes que no residen en nuestro municipio y pueden contribuir a incrementar los ingresos municipales.
3. Fomentar la competitividad con proveedores frescos y marcas blancas. Revisar y actualizar las condiciones de contratistas / proveedores puede estimular productos / servicios a una mejor relación calidad-precio con un mayor impulso de la competencia. En tiempos de crisis e incertidumbre es una ventaja ser proveedor de una Administración y eso puede animar a que se abaraten sus ofertas. El volumen de contratación puede /debe transformarse en descuentos o “rappel”.
4. Anticipar la disposición del gasto y aplazar las revisiones de precios. Contratar con adelanto permite tener grandes descuentos. Si eres de los que espera hasta última hora, siempre acabas por recurrir a proveedores a los que no puedes ajustar bien las condiciones contractuales. Mejor ofrecerles una revisión futura de condiciones que pagar un sobreprecio presente.
5. ¿Pagar al contado o aplazado? Pagar al contado puede ayudar a negociar un menor precio e incluso obtener descuentos. Si se opta por el pago a plazos, es aconsejable controlar exhaustivamente las disposiciones que vamos realizando para evitar excesos y despilfarros injustificados.
6. Desplazarse de forma ecológica: Siempre que puedas, ir a trabajar o a un evento con un compañero y alternaros para llevar el coche o usar transporte público. Los coches oficiales deben restringirse al estricto servicio oficial.
7. Ahorrar en las comunicaciones: Desde revisar la forma de comunicación (mejor el formato electrónico que el papel) hasta recortar llamadas de móvil a favor del uso de sms (para mensajes breves) y el correo electrónico (mensajes largos). Evitar líneas 901,902..., usar tarifas planas y sistemas de facturación telefónica limitada...
8. Ahorrar agua: Todos los consejos que hemos escuchado durante años contra la sequía en casa, por supuesto, sirven para contener el gasto en la Administración.
9. Ahorrar energía: Una parte del gasto energético se debe a los aparatos eléctricos que se dejan en 'stand by' o encendido sin usar en las instalaciones (las luces, aire, calefacción, fotocopiadora, ordenador, impresora...).
10. Ahorrar dentro y fuera del trabajo: Asumir y contagiar toda la filosofía de ahorro para así contribuir a paliar los imprevistos propios de una situación de crisis. Se trata de que ante las dificultades “no caer en la tentación” de recurrir a una mala financiación de nuestro despilfarro o incapacidad de ahorro personal y profesional (reclamación de continuas subidas inflacionistas de salario personal / gastos profesionales, acceder a créditos basura o usurarios, confiar en exceso en la vía del subsidio o de la subvención...).
2. Aprovechar fuentes de financiación distintas a la mera presión fiscal sobre el ciudadano: Transferencias de otras Administraciones, Patrocinios...Hay muchos agentes externos que requieren de aliados potenciales en tu Ayuntamiento para dar salida a sus líneas de acción y de inversión o gasto. Ampliar relaciones con potenciales clientes que no residen en nuestro municipio y pueden contribuir a incrementar los ingresos municipales.
3. Fomentar la competitividad con proveedores frescos y marcas blancas. Revisar y actualizar las condiciones de contratistas / proveedores puede estimular productos / servicios a una mejor relación calidad-precio con un mayor impulso de la competencia. En tiempos de crisis e incertidumbre es una ventaja ser proveedor de una Administración y eso puede animar a que se abaraten sus ofertas. El volumen de contratación puede /debe transformarse en descuentos o “rappel”.
4. Anticipar la disposición del gasto y aplazar las revisiones de precios. Contratar con adelanto permite tener grandes descuentos. Si eres de los que espera hasta última hora, siempre acabas por recurrir a proveedores a los que no puedes ajustar bien las condiciones contractuales. Mejor ofrecerles una revisión futura de condiciones que pagar un sobreprecio presente.
5. ¿Pagar al contado o aplazado? Pagar al contado puede ayudar a negociar un menor precio e incluso obtener descuentos. Si se opta por el pago a plazos, es aconsejable controlar exhaustivamente las disposiciones que vamos realizando para evitar excesos y despilfarros injustificados.
6. Desplazarse de forma ecológica: Siempre que puedas, ir a trabajar o a un evento con un compañero y alternaros para llevar el coche o usar transporte público. Los coches oficiales deben restringirse al estricto servicio oficial.
7. Ahorrar en las comunicaciones: Desde revisar la forma de comunicación (mejor el formato electrónico que el papel) hasta recortar llamadas de móvil a favor del uso de sms (para mensajes breves) y el correo electrónico (mensajes largos). Evitar líneas 901,902..., usar tarifas planas y sistemas de facturación telefónica limitada...
8. Ahorrar agua: Todos los consejos que hemos escuchado durante años contra la sequía en casa, por supuesto, sirven para contener el gasto en la Administración.
9. Ahorrar energía: Una parte del gasto energético se debe a los aparatos eléctricos que se dejan en 'stand by' o encendido sin usar en las instalaciones (las luces, aire, calefacción, fotocopiadora, ordenador, impresora...).
10. Ahorrar dentro y fuera del trabajo: Asumir y contagiar toda la filosofía de ahorro para así contribuir a paliar los imprevistos propios de una situación de crisis. Se trata de que ante las dificultades “no caer en la tentación” de recurrir a una mala financiación de nuestro despilfarro o incapacidad de ahorro personal y profesional (reclamación de continuas subidas inflacionistas de salario personal / gastos profesionales, acceder a créditos basura o usurarios, confiar en exceso en la vía del subsidio o de la subvención...).