domingo, 11 de enero de 2009

ANTE LA CRISIS DE RECURSOS ECONÓMICOS EN LOS AYUNTAMIENTOS...

1. Tener todo bien presupuestado para evitar gastar en lo que no necesita el ciudadano con prioridad. Hay que tener claro qué es lo que se debe gastar y ello nos ahorrará hacerlo en lo superfluo y menos prioritario. Prohibido gastar en aquello que forma parte de tiempos pasados y que no redunda en beneficio presente y futuro para el ciudadano'. Además, huir de propuestas inmaduras (poco fundamentadas) o depresivas (en declive) porque suelen influir en el despilfarro y el gasto compulsivo fruto de la inseguridad, la inercia o el miedo.

2. Aprovechar fuentes de financiación distintas a la mera presión fiscal sobre el ciudadano: Transferencias de otras Administraciones, Patrocinios...Hay muchos agentes externos que requieren de aliados potenciales en tu Ayuntamiento para dar salida a sus líneas de acción y de inversión o gasto. Ampliar relaciones con potenciales clientes que no residen en nuestro municipio y pueden contribuir a incrementar los ingresos municipales.

3. Fomentar la competitividad con proveedores frescos y marcas blancas. Revisar y actualizar las condiciones de contratistas / proveedores puede estimular productos / servicios a una mejor relación calidad-precio con un mayor impulso de la competencia. En tiempos de crisis e incertidumbre es una ventaja ser proveedor de una Administración y eso puede animar a que se abaraten sus ofertas. El volumen de contratación puede /debe transformarse en descuentos o “rappel”.

4. Anticipar la disposición del gasto y aplazar las revisiones de precios. Contratar con adelanto permite tener grandes descuentos. Si eres de los que espera hasta última hora, siempre acabas por recurrir a proveedores a los que no puedes ajustar bien las condiciones contractuales. Mejor ofrecerles una revisión futura de condiciones que pagar un sobreprecio presente.

5. ¿Pagar al contado o aplazado? Pagar al contado puede ayudar a negociar un menor precio e incluso obtener descuentos. Si se opta por el pago a plazos, es aconsejable controlar exhaustivamente las disposiciones que vamos realizando para evitar excesos y despilfarros injustificados.

6. Desplazarse de forma ecológica: Siempre que puedas, ir a trabajar o a un evento con un compañero y alternaros para llevar el coche o usar transporte público. Los coches oficiales deben restringirse al estricto servicio oficial.

7. Ahorrar en las comunicaciones: Desde revisar la forma de comunicación (mejor el formato electrónico que el papel) hasta recortar llamadas de móvil a favor del uso de sms (para mensajes breves) y el correo electrónico (mensajes largos). Evitar líneas 901,902..., usar tarifas planas y sistemas de facturación telefónica limitada...

8. Ahorrar agua: Todos los consejos que hemos escuchado durante años contra la sequía en casa, por supuesto, sirven para contener el gasto en la Administración.

9. Ahorrar energía: Una parte del gasto energético se debe a los aparatos eléctricos que se dejan en 'stand by' o encendido sin usar en las instalaciones (las luces, aire, calefacción, fotocopiadora, ordenador, impresora...).

10. Ahorrar dentro y fuera del trabajo: Asumir y contagiar toda la filosofía de ahorro para así contribuir a paliar los imprevistos propios de una situación de crisis. Se trata de que ante las dificultades “no caer en la tentación” de recurrir a una mala financiación de nuestro despilfarro o incapacidad de ahorro personal y profesional (reclamación de continuas subidas inflacionistas de salario personal / gastos profesionales, acceder a créditos basura o usurarios, confiar en exceso en la vía del subsidio o de la subvención...).

miércoles, 7 de enero de 2009

CRISIS RELIGIOSA vs.CRISIS ECONOMICA

Cuando estudiaba Económicas en la Universidad un profesional (que daba clases de Introducción a la Economía en sus ratos libres) decía que la Economía es la ciencia que se ocupa de la administración eficiente de los recursos escasos, que son susceptibles de usos alternativos (el consumo, el ahorro, la inversión...). Creo que la Economía y la Religión tienen mucho en común cuando entran en crisis:

- Se da una crisis de conocimiento y de fe en el pasado, en el presente y en el futuro.
- También se produce una ausencia de alternativas sobre la administración de nuestros recursos, nuestras capacidades y de nuestras propias creencias y convicciones.

Quizá haga falta un poco más de "religión" y de "economía" realmente aplicadas ambas a resolver las crisis que nos afectan; o al menos buscar alguna alternativa mejor a la solución de muchas de nuestros crisis e interrogantes sobre la la paz, la solidaridad, el consumo, el ahorro y la inversión responsables...

Con la crisis "económica" entran en crisis nuestras convicciones "religiosas"... Y si no que se lo pregunten a los palestinos y a los israelíes ... ¿Cuánto tiempo llevan dandose tortazos por controlar "económica" y "religiosamente" la franja crítica de Gaza? La crisis allí se tiñe de color sangre ... Entretanto, nosotros hablamos de la crisis del 29, de la crisis de los 40 para arriba, de la crisis postvacacional y de la crisis del ladrillo ... ¿Con cuál de ellas te identificas?