Según un reciente estudio de Iberinform un total 550.000 empresas en España no han depositado sus Cuentas Anuales en el Registro Mercantil en los últimos 2 ó más años, ni existe información sobre ellas en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Una parte de ellas son obviamente compañías que han cerrado debido a la crisis, pero todas están expuestas a fuertes sanciones, que en algunos casos pueden llegar hasta los 300.000 euros.
Ahora bien, algunos Ayuntamientos también llevan un retraso de muchos años en su obligación de presentar cuentas. Basta con ver el último Informe de las cuentas generales de las corporaciones locales del ejercicio 2007 aprobado por la Cámara de Cuentas de Madrid a finales de 2009. Sólo 66 municipios de los 179 que hay en la Comunidad de Madridno no tienen pendiente de rendición ningún ejercicio. ¿Y el resto? Nos dan mucho que pensar:
¿Lo excepcional es lo normal? ¿Quién, cómo, cuando y donde se dirimen las responsabilidades políticas y legales de tales incumplimientos a nivel público? ¿Puede tolerar la sociedad la falta de transparencia en la gestión de las cuentas públicas? Mas vale que tanta opacidad sólo sea consecuencia de la propia crisis de recursos que viven la gran mayoría de Ayuntamientos. Por ahora, ya tenemos bastante con la calderada del “caso Malaya” de Marbella.
Ahora bien, algunos Ayuntamientos también llevan un retraso de muchos años en su obligación de presentar cuentas. Basta con ver el último Informe de las cuentas generales de las corporaciones locales del ejercicio 2007 aprobado por la Cámara de Cuentas de Madrid a finales de 2009. Sólo 66 municipios de los 179 que hay en la Comunidad de Madridno no tienen pendiente de rendición ningún ejercicio. ¿Y el resto? Nos dan mucho que pensar:
¿Lo excepcional es lo normal? ¿Quién, cómo, cuando y donde se dirimen las responsabilidades políticas y legales de tales incumplimientos a nivel público? ¿Puede tolerar la sociedad la falta de transparencia en la gestión de las cuentas públicas? Mas vale que tanta opacidad sólo sea consecuencia de la propia crisis de recursos que viven la gran mayoría de Ayuntamientos. Por ahora, ya tenemos bastante con la calderada del “caso Malaya” de Marbella.