Hace casi 75 años tuvo lugar el comienzo de nuestra última Guerra Civil, al que siguieron décadas de Dictadura. Pero desde entonces, nuestro mayor reconocimiento internacional ha venido de la mano de nuestro modelo de Transición plasmado en la Constitución de 1978 y de nuestra sucesiva integración en Europa, hasta alcanzar en el comienzo del siglo XXI un reconocido liderazgo político y económico en el mundo.
Sin embargo, a día de hoy hemos pasado a ser una de las claves del problema que vive la zona euro. Quizá si la Unión Europea aprueba el segundo rescate a Grecia, Silvio Berlusconi cumple su plan de saneamiento, no hay sustos en Portugal e Irlanda, y considerando que los test de estrés a las entidades bancarias no han acarreado demasiadas sorpresas, es previsible que la presión sobre España ceda, y con ello nuestro actual Presidente del Gobierno se plantee si continuar en su puesto hasta concluir su legislatura.
Entretanto, ZP se decide si agotar o no su mandato, asistimos últimamente en España a los últimos ascensos en su Gobierno, tras la marcha de su ya exvicepresidente 1º y ya exministro de interior, que ha venido cociéndose en el último mes. Muchas quinielas ha habido sobre la especulación de nominados para cubir las vacantes. A falta de Mundial de fútbol (hace un año fuimos campeones) casi tantas como para pronosticar si España va a ser finalmente rescatada.
Desgraciadamente, a estas alturas la desconfianza en España va de la mano de su actual Presidente. Con todo, ya en el tramo final de su segunda legislatura y tras haber renunciado a presentarse de nuevo a las elecciones, sigue eludiendo atender a la cuestión que verdaderamente nos importa dentro y fuera de nuestras fronteras: ¿Cuando va a convocar elecciones generales? Quizá ni la respuesta a esta pregunta pueda contestar ya por si mismo; al menos sin contar con quién en su partido aspira a sucederle en el cargo, cuyo nombre, realmente ¿a quién le importa?