Tamames, Ramón (2009): "La crisis económica: cómo llegó y cómo salir de ella". Diario Expansión. Ciro Ediciones. Madrid.
El título del último libro recientemente publicado por el economista Ramón Tamames, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Autónoma de Madrid, aborda algunas de las claves de la actual crisis económica en dos partes: "esfera internacional" y "ruedo ibérico".
Según Tamames, uno de los principales problemas en España es que no tenemos ni siquiera el problema de la crisis bien planteado y así no es posible abordar convenientemente la situación.
Tenemos cada vez más paro. Sólo este año vamos a gastarnos 40.000 millones de euros más en prestaciones. Nunca se ha visto una masa laboral parada tan grande y vamos a llegar a cinco millones. El problema puede ser grave a medio plazo, especialmente acusado cuando las prestaciones del paro empiecen a faltar, cuando los excesos de la deuda empiecen a ser difíciles, cuando los ingresos tributarios sigan cayendo. Y, además, todo esto, en medio de una globalización casi total y con un sistema financiero descontrolado y sin regulación.
Tenemos cada vez más paro. Sólo este año vamos a gastarnos 40.000 millones de euros más en prestaciones. Nunca se ha visto una masa laboral parada tan grande y vamos a llegar a cinco millones. El problema puede ser grave a medio plazo, especialmente acusado cuando las prestaciones del paro empiecen a faltar, cuando los excesos de la deuda empiecen a ser difíciles, cuando los ingresos tributarios sigan cayendo. Y, además, todo esto, en medio de una globalización casi total y con un sistema financiero descontrolado y sin regulación.
La corriente política y económica dominante incide en incrementar el gasto público, rescatar a sectores en apuros y otro tipo de medidas que suponen en mayor o menor medida un coste futuro directamente relacionado con un mayor endeudamiento para generaciones venideras. Así qeu todo apunta a que vamos a encontrarnos con un mercado de deuda muy sobredimensionado en la demanda, con recursos no tan abundantes en la oferta y con unos precios muy diferentes en función del riesgo e inaccesibles para muchos países.
Según el profesor Tamames es posible que la deuda en España se siga incrementando hasta 2011 y regresar a los niveles de antes a la entrada de la Unión Monetaria, con la particularidad de que ahora no tenemos empresas estatales para privatizar y reducir la deuda. Todo ello conduce a que tengamos en el futuro un presupuesto lastrado por la deuda pública; tal y como ya sucediera en los años ochenta y principios de los 90 del siglo XX, períodos en que los intereses de la deuda llegaron a comerse el 20% de los presupuestos del Estado.
Toda esta situación puede hacer que España acabe de perder de forma definitiva su protagonismo económico internacional y la buena reputación financiera ganada en los últimos años si no afronta un cambio profundo en su modelo económico, más alla de la reacción oficial actual que hasta ahora sólo pasa por un goteo incesante de medidas. Si no cambiamos ahora de modelo económico, corremos el riesgo de la que la recesión se prolongo mucho más que en otros paises de nuestro entorno europeo.
La solución a la crisis española pasa, según Tamames, por convocar de nuevo un gran Pacto de Moncloa como en tiempos de la transición. Adolfo Suárez con Fuentes Quintana y el resto de partidos del Pacto de La Moncloa tuvieron un proyecto de consenso sobre España: el Estado tenia que transformar sus instituciones y resolver la cuestión económica con un pacto de moderación salarial y algunas transformaciones en la Seguridad Social, el Banco de España y hacer posible la dotación de un nuevo Estado de Bienestar, que fue articulado en tiempos de Felipe González, que a su vez apostó por la Unión Europea, la Expo y Olimpiadas del 92. La alternativa a la crisis de los años 90 fue dibujada por Aznar con Rodrigo Rato, que tenía muy claro que había que apostar por los objetivos exigidos de Maastricht; es decir, no al déficit público, inflación baja, estabilidad en los tipos de interés y deuda pública reducida. Ahora la política económica no está tan claro que siga por estos derroteros porque obliga a una disciplina presupuestaria, que es contradictoria con la propia política de ZP.
Indudablemente, los grandes pactos tienen una influencia psicológica, generan un ambiente más optimista, algo muy importante en una situación económica como la actual. Pero estos pactos deberían profundizar en las grandes reformas económicas estructurales e incluso constitucionales, sin que deba excluirse de ellas ni siquiera el título octavo sobre la organización territorial del Estado. Hay que replantearse la financiación local y el propio estado de las autonomías en asuntos como el mercado único y las barreras a la inversión. Hay que frenar la hemorragia legislativa de las autonomías y estudiar los límites de las leyes marco que dejan en manos de las autonomías todo el desarrollo reglamentario de muchos sectores, como pasa en el comercio. En España tiene que hacerse algo parecido a lo que realizó Alemania devolviendo competencias al Estado federal. Pero la política nacional sigue secuestrada por una minoría parlamentaria, nacionalista, que tensa todavía más este modelo. No hay más que mirar a la actual composición del ruedo parlamentario en el Congreso para comprender que no facilita ni mucho menos las cosas; tiempo habrá para comprobarlo en el momento clave de tener que abordar el toro de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2010.
No hay comentarios:
Publicar un comentario