jueves, 7 de abril de 2011

EL RIESGO DE UN EFECTO SUMIDERO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Desde hace tiempo se viene hablando del riesgo de un "contagio" de Portugal a España, sobre todo por muchos que no son "médicos", si a caso más bien "curanderos" de nuestras finanzas. Quizá bastaria con que observaran la realidad pedestre de lo que sucede cuando se quita el tapón de una bañera llena de agua y el "efecto sumidero" que se produce cuando se llega casi al final de su vaciado, para entender lo que puede llegar a ocurrir en la Península Ibérica.

Entre España y Portugal sólo hay una difusa línea fronteriza, y a nivel internacional no son tantos los que llegan a diferenciarnos en el mapa geo-político. Aun así, podemos estar seguros de que sí atenderán al hecho de que una parte importante de la deuda pública y privada de Portugal afecta directamente a los bancos españoles y que el nuevo cuadro macroeconómico presentado recientemente por el Gobierno de España ofrece expectativas poco alentadoras ya que contempla un menor crecimiento del Producto Interior Bruto para 2012 del calculado anteriormente por nuestra Ministra de Economía y también una mayor tasa de paro para este año y 2012.

Todo apunta a que Bruselas evitará que siga vaciándose la economia portuguesa y taponarán a corto plazo el "sumidero ibérico". De ahí que de momento (pero sólo de momento) el interés que a nivel internacional se exige a España aún sea significativamente inferior al de Portugal. Pero España no debe confiarse, porque a partir de ahora ya no estarán ni griegos, ni irlandeses, ni portugueses en el punto de mira de la desconfianza financiera internacional, que siempre se traduce en la indeseable subida de tipos sobre el riesgo país.

Con todo, nuestro actual Gobierno (en particular, su Presidente y Ministra de Economía) sigue confiando en que nos salvará el tamaño de nuestro "pie" y nuestros mensajes de ausencia de "riesgos de contagio luso". Pero es tan poca la fiabilidad de sus "medidas" y "estimaciones" que ya no generan confianza en el desempeño de su "oficio". Vienen demostrando de largo que no sirven como "zapateros", ni como "curanderos", ni siquiera para evitar que después de Portugal, acabemos en el "desagüe" europeo. Para que eso no suceda nos valdría más un buen "fontanero" que tanto "remendón" y "agorero".

3 comentarios:

  1. El tiempo y la experiencia es tozuda, sobre todo en Semana Santa... Las economía periféricas de la eurozona --entre ellas, España, pese a que últimamente algunos creían haber conseguido eludir la presión de los mercados-- vuelven a verse perjudicadas por la situación de Grecia.

    De hecho, estos días nuestro Tesoro Público ha colocado 4.659 millones de euros en letras a 12 y 18 meses, pero en ambas emisiones la demanda se ha quedado en la franja más baja de la oferta y el coste ha resultado mayor que en anteriores emisiones del mes de marzo... Los rumores sólo toman fuerza si hay algo que pueda fundarlos... Grecia no hizo sus deberes y se ha ganado a pulso la desconfianza y su mala fama... Más nos vale tomar nota.

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  2. Aparte de la visita del Emir qatarí, hoy es también una jornada importante para España en el mercado de deuda internacional porque nuestro Tesoro espera colocar entre 1.500 y 2.500 millones de euros en letras a 3 y 6 meses.

    La semana pasada ya se aventuraba que la cantidad colocada puede ser moderada y la demanda más débil que en la última emisión de estas características, celebrada en marzo. No es de extrañar si tenemos en cuenta que el mercado especula desde hace semanas con la reestructuración de la deuda griega. ¿Qué alternativas se barajan en el país heleno: reducción o retraso del pago del interés, reducción (quita) o retraso del pago del principal? Sea cual sea la opción final, si es que se confirma la reestructuración, los inversores del mercado de deuda, esto es, bancos, fondos y gobiernos (entre ellos, Qatar), segurmaente darán de lado a todo aquel país que genere dudas (entre ellos, España).

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  3. Hoy ya se habla del Plan de rescate que obliga a Portugal a, entre otras exigencias, reducir a la mitad el periodo durante el que los parados pueden recibir el subsidio de desempleo (cae de tres años a 18 meses); a reducir las pensiones de más de 1.500 euros mensuales; a un aumento generalizado de impuestos; recortar los gastos en Sanidad y Educación; a reducir 8.000 puestos anuales de funcionarios; a impulsar la competencia y la liberalización de sectores como las telecomunicaciones y los transportes; y a acelerar las privatizaciones de empresas como la aerolínea TAP, los aeropuertos, las energéticas EDP y Galp, Correos, y el banco BPN.

    El coste del rescate
    A cambio, la ayuda exterior que se irá entregando de manera escalonada a lo largo de tres años sumará préstamos por un total de 78.000 millones de euros, de los que 12.000 millones se destinarán para apuntalar a los bancos portugueses. 52.000 millones los aportará Europa, y los 26.000 millones restantes, el FMI. Europa exigirá tipos de interés por encima del 5%, y el FMI de entre el 3,25 y el 4,25%, aunque todos estos niveles son teóricos y dependen de la evolución de los mercados. El cumplimiento de las condiciones y la capacidad de Portugal para hacer frente a la devolución de su deuda será objeto de evaluaciones trimestrales.

    Si nadie se sale del guión escrito a mediados de abril por los ministros europeos de Economía y Finanzas, la intervención debería ser definitivamente aprobada este 16 de mayo, y el primer tramo de las ayudas a Portugal serán inyectadas antes de que a mediados de junio el Estado deba hacer frente a un vencimiento de deuda pública para el que carece de recursos.

    En fin, esperemos que no se cumpla aquello de que "si las barbas del vecino ves cortar..."

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