Pasada la noche de un 22 de mayo, en que oscureció inexorablemente la vida para muchos "iluminados", ha llegado la hora de la verdad en España. La democracia ha hablado desde las urnas y aun con algunas dificultades propias de nuestro sistema electoral (que como casi todos no es perfecto) ha articulado un nítido mensaje: el pueblo español quiere mayoritariamente un cambio de rumbo capitaneado, no sólo desde los Ayuntamientos y Comunidades, sino también desde Moncloa.
Por ahora, oyendo al "iluminado mayor" (ZP) y a quienes le dan velatorio en el PSOE, parece que no se dan por aludidos. A buen seguro, continuarán dando tumbos, procesionando a muchos más de los suyos: en Andalucia va camino de pasar lo mismo que esta primavera. Quizá él que tanto se jacta de ser de León (nacido en Valladolid) debería aprender que desde hace mas de 1000 años, muchos hombres y mujeres de nuestra tierra han contibuido a fortalecer España y no a lo contrario.
En el pecado vendrá la penitencia y ZP volverá a León con el invierno. Su destino será quedar recluido ya sin acólitos, porque no ha conservado ni su teórico feudo. Pasará el tiempo como un condenado cerca del Hostal de San Marcos, que antes fue prisión de Quevedo (una gloriosa firma de nuestro Siglo de Oro). Allí ni los turistas acudirán a su casona, una especie de panteón dorado erigido en honor de uno de los Presidentes menos ilustres de nuestra reciente Historia de España.
martes, 24 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
22 DE MAYO: ELECCIONES EN PLENA CRISIS MUNICIPAL
Mañana ya estaremos en jornada de reflexión ante las elecciones municipales de 2011 en España. Nuestro voto será algo más que el ejercicio de nuestra soberanía y la elección de nuestros representantes para los próximos cuatro años. La crisis económica ha afectado a muchos ayuntamientos y condiciona la propia viabilidad de los servicios que hasta ahora prestan o de los que se prometen a futuro en los programas electorales. Hoy la situación financiera municipal puede calificarse en general, más complicada que ayer; pero menos que mañana (mientras hay vida, hay esperanza).
Aunque cada municipio tiene su situación propia y, por tanto, se requiere un diagnóstico previo para cada caso, cabe hacer un diagnóstico general de los indicadores clave que nos apuntan indicios de tal situación financiera más o menos crítica. ¿Qué nos indica fundamentalmente que un Ayuntamiento pueda tener una situación financiera grave?
1.- El nivel relativamente alto de deuda viva por habitante.
2.- El remanente de tesorería negativo, léase déficit anual efectivo.
3.- Una provisión por morosos muy baja, con mínimo % sobre los ingresos pendientes de cobro.
4.- El periodo medio de pago a proveedores disparado.
5.- La existencia de "facturas en el cajón" (no contabilizadas).
6.- La refinanciación de la deuda para alargar los periodos de amortización (sobre todo ante un escenario de subida del Euribor).
7.- Los incumplimientos reiterados de los Planes de Saneamiento si se han tenido que aporbar para autorizar nuevas operaciones de crédito.
8.- La no comparecencia de bancos y cajas a las invitaciones del Ayuntamiento para formalizar nuevos préstamos a corto o largo plazo.
9.- La creación reciente de empresas o fundaciones para tratar de reestructurar la deuda del propio Ayuntamiento.
10.- El aumento de concesiones de servicios en las que los concesionarios pagan parte de la inversión o adelantan el canon de varios ejercicios.
Si en un Ayuntamiento concurren todos los indicadores mencionados, es evidente que el Ayuntamiento tiene un grave problema, al que deberá hacerse frente tras las elecciones del 22 de mayo sin dilación. Sobre todo si a su propio "cuadro clínico específico" tienen que sumarle la crisis del "contexto endémico general" que sufren las administraciones locales en España:
A.- Una crisis coyuntural por la caída de los impuestos de construcciones y plusvalía y de la participación en impuestos estatales. Esta crisis es más grave en aquellos municipios donde los ingresos (extraordinarios) por los impuestos citados se utilizaron para gasto ordinario.
B.- Una crisis estructural de la financiación de los Municipios: Del modelo de financiación que se debe más a como se ha venido utilizando, precisándose modificaciones puntuales (revisión catastral obligatoria, impuesto de vehículos modernizado, participación en el IRPF...).
C.- Una crisis competencial y de gestión del gasto, debiendo clarificarse qué administración hace qué y si debe compensarse financieramente o no. Debería planificarse correctamente el retorno de los créditos para inversiones y los gastos derivados de mantenimiento y explotación de esas inversiones, y debería exigirse más rigor y transparencia a cada municipio.Y al tiempo reconocer que no todos los municipios deban tener todos los equipamientos (piscinas, teatros, residencias...) si los de los vecinos están infrautilizados. El tamaño del 85% de los municipios no es compatible con la prestación propia de servicios a unos costes unitarios inasumibles en tiempo de crisis.
En definitiva, estamos de alguna forma viviendo una auténtica crisis de valores en el gobierno y administración del servicio público. Se ha perdido la conciencia económica de que un gobierno administra ante todo recursos escasos, lo que significa que no pueden satisfacerse todas las demandas ciudadanas, sino priorizarlas, para hacer sostenible la prestación de los servicios, que no son además aislados sino que se atienden en un contexto globalizado que nos condiciona y al que también condicionamos.
Para algunos ayuntamientos las medidas que se tendrán que adoptar van a ser muy duras (se van a tener que hacer muchos "recortes") y en la campaña electoral casi nadie hace una mención decidida y formal sobre ello. En cualquier caso, después de las elecciones tanto representantes politicos, como ciudadanos nos tocará implicarnos mucho más, con imaginación y valentía, con medidas de todo tipo a corto y largo plazo. El reto es para todos, está en juego nuestro propio futuro, obviamente el de nuestros ayuntamientos, que es el primer escalón o la base de nuestra Administración en España y no podemos dejar que se nos venga abajo sin más.
Aunque cada municipio tiene su situación propia y, por tanto, se requiere un diagnóstico previo para cada caso, cabe hacer un diagnóstico general de los indicadores clave que nos apuntan indicios de tal situación financiera más o menos crítica. ¿Qué nos indica fundamentalmente que un Ayuntamiento pueda tener una situación financiera grave?
1.- El nivel relativamente alto de deuda viva por habitante.
2.- El remanente de tesorería negativo, léase déficit anual efectivo.
3.- Una provisión por morosos muy baja, con mínimo % sobre los ingresos pendientes de cobro.
4.- El periodo medio de pago a proveedores disparado.
5.- La existencia de "facturas en el cajón" (no contabilizadas).
6.- La refinanciación de la deuda para alargar los periodos de amortización (sobre todo ante un escenario de subida del Euribor).
7.- Los incumplimientos reiterados de los Planes de Saneamiento si se han tenido que aporbar para autorizar nuevas operaciones de crédito.
8.- La no comparecencia de bancos y cajas a las invitaciones del Ayuntamiento para formalizar nuevos préstamos a corto o largo plazo.
9.- La creación reciente de empresas o fundaciones para tratar de reestructurar la deuda del propio Ayuntamiento.
10.- El aumento de concesiones de servicios en las que los concesionarios pagan parte de la inversión o adelantan el canon de varios ejercicios.
Si en un Ayuntamiento concurren todos los indicadores mencionados, es evidente que el Ayuntamiento tiene un grave problema, al que deberá hacerse frente tras las elecciones del 22 de mayo sin dilación. Sobre todo si a su propio "cuadro clínico específico" tienen que sumarle la crisis del "contexto endémico general" que sufren las administraciones locales en España:
A.- Una crisis coyuntural por la caída de los impuestos de construcciones y plusvalía y de la participación en impuestos estatales. Esta crisis es más grave en aquellos municipios donde los ingresos (extraordinarios) por los impuestos citados se utilizaron para gasto ordinario.
B.- Una crisis estructural de la financiación de los Municipios: Del modelo de financiación que se debe más a como se ha venido utilizando, precisándose modificaciones puntuales (revisión catastral obligatoria, impuesto de vehículos modernizado, participación en el IRPF...).
C.- Una crisis competencial y de gestión del gasto, debiendo clarificarse qué administración hace qué y si debe compensarse financieramente o no. Debería planificarse correctamente el retorno de los créditos para inversiones y los gastos derivados de mantenimiento y explotación de esas inversiones, y debería exigirse más rigor y transparencia a cada municipio.Y al tiempo reconocer que no todos los municipios deban tener todos los equipamientos (piscinas, teatros, residencias...) si los de los vecinos están infrautilizados. El tamaño del 85% de los municipios no es compatible con la prestación propia de servicios a unos costes unitarios inasumibles en tiempo de crisis.
En definitiva, estamos de alguna forma viviendo una auténtica crisis de valores en el gobierno y administración del servicio público. Se ha perdido la conciencia económica de que un gobierno administra ante todo recursos escasos, lo que significa que no pueden satisfacerse todas las demandas ciudadanas, sino priorizarlas, para hacer sostenible la prestación de los servicios, que no son además aislados sino que se atienden en un contexto globalizado que nos condiciona y al que también condicionamos.
Para algunos ayuntamientos las medidas que se tendrán que adoptar van a ser muy duras (se van a tener que hacer muchos "recortes") y en la campaña electoral casi nadie hace una mención decidida y formal sobre ello. En cualquier caso, después de las elecciones tanto representantes politicos, como ciudadanos nos tocará implicarnos mucho más, con imaginación y valentía, con medidas de todo tipo a corto y largo plazo. El reto es para todos, está en juego nuestro propio futuro, obviamente el de nuestros ayuntamientos, que es el primer escalón o la base de nuestra Administración en España y no podemos dejar que se nos venga abajo sin más.
lunes, 2 de mayo de 2011
¿Seguiremos cangrejeando al sol que más calienta?
Hoy es fiesta en la Comunidad de Madrid y España sigue en crisis con un escaso crecimiento este año, aunque haya cinco autonomías que ya crecieron algo en 2010 (sobre todo Navarra y el País Vasco), mientras otras ocho cayeron más que todo el país (sobre todo Andalucía, Castilla la Mancha y Canarias). Y lo mismo pasa al analizar el reparto de la renta: sigue habiendo cuatro regiones ricas (País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña) y cuatro pobres (Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha y Murcia). Todo sigue muy parecido al cuadro de hace casi treinta años (por no remontarnos al 2 de mayo de 1808). Así que en la expansión y en la crisis, España sigue sufriendo diferentes velocidades, que se traducen también a nivel de paro y empleo.
Según las útimas cifras publicadas en 2010, ocho autonomías son más ricas que el conjunto de España (23.063€/hab): el País Vasco (31.314 €/hab), Navarra (29.982 €), Madrid (29.963€), Cataluña (27.053 €), La Rioja (25.020 €), Baleares (24.672 €), Aragón (24.886 €) y Cantabria (23.464 €), la única de ellas que está por debajo de la renta media europea. Entre las pobres, encabezan el ranking Extremadura (16.828 €), Andalucía (17.405 €), Castilla la Mancha (17.621€), Murcia (18.654 €) y Canarias (19.746 €), seguidas de la Comunidad Valenciana (20.465 €), Melilla (20.832€), Asturias (21.882 €), Ceuta (21.960 €) y Castilla y León (22.974 €), todas más pobres que la UE. Y las tres más atrasadas, con casi la mitad de ingresos que el País Vasco.
Lo grave es que las pobres y las ricas son las mismas que hace casi treinta años. Así, en 1983, antes de la entrada en Europa, las cinco autonomías más pobres eran Extremadura, Castilla la Mancha, Andalucía, Murcia y Galicia (estas dos han bajado su porcentaje sobre la renta española). Y si entonces, siete autonomías estaban un 75% por debajo de la media europea, en 2010 todavía lo están tres de ellas: Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha.
A nivel de paro, la tasa casi europea (9,9%) es la del País Vasco (10,89%) y de Navarra (11,64%). En el extremo contrario la tasa de paro por encima de la media española (20,33%): Canarias (28,96%), Andalucía (28,35%), Melilla(26,06%), Murcia (24,98%), Ceuta (24,82%), Extremadura (23,90%), Comunidad Valencia (22,91%), Baleares(22,23%) y Castilla la Mancha (21,33%). Y el resto, ocho autonomías con el paro entre el 15 y el 18%.
Las autonomías en crisis tienen hoy en común la debacle de la construcción, la falta de un tejido industrial diversificado, la crisis del turismo, la escasa inversión en I+D+i, el menor capital humano (y mayor fracaso escolar) y en algunos casos, como Castilla la Mancha y Murcia, el elevado peso del déficit público o la deuda, que han obligado a recortes que frenan aún más su crecimiento.
Ayer no hubo muchos motivos para celebrar el 1 de mayo (fiesta del trabajo) con casi 5 millones de parados. La presencia de los líderes sindicales de CCOO (Toxo) y UGT (Méndez) en Valencia puso de manifiesto que no es el desempleo su principal preocupación ya que son otros lugares de España donde se está cebando especialmente. Hoy no es tiempo de más sangría, ni de lunas de Valencia, a los españoles se nos ha acabado la paciencia. Pronto hablarán las urnas, las mejores bocinas democráticas que se han inventado hasta ahora. A partir del 22 de mayo, o sea en 20 días, en nuestra mano estára el trabajar para levantar cabeza. ¿Aprenderemos a volar o seguiremos cangrejeando al sol que más calienta?
Según las útimas cifras publicadas en 2010, ocho autonomías son más ricas que el conjunto de España (23.063€/hab): el País Vasco (31.314 €/hab), Navarra (29.982 €), Madrid (29.963€), Cataluña (27.053 €), La Rioja (25.020 €), Baleares (24.672 €), Aragón (24.886 €) y Cantabria (23.464 €), la única de ellas que está por debajo de la renta media europea. Entre las pobres, encabezan el ranking Extremadura (16.828 €), Andalucía (17.405 €), Castilla la Mancha (17.621€), Murcia (18.654 €) y Canarias (19.746 €), seguidas de la Comunidad Valenciana (20.465 €), Melilla (20.832€), Asturias (21.882 €), Ceuta (21.960 €) y Castilla y León (22.974 €), todas más pobres que la UE. Y las tres más atrasadas, con casi la mitad de ingresos que el País Vasco.
Lo grave es que las pobres y las ricas son las mismas que hace casi treinta años. Así, en 1983, antes de la entrada en Europa, las cinco autonomías más pobres eran Extremadura, Castilla la Mancha, Andalucía, Murcia y Galicia (estas dos han bajado su porcentaje sobre la renta española). Y si entonces, siete autonomías estaban un 75% por debajo de la media europea, en 2010 todavía lo están tres de ellas: Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha.
A nivel de paro, la tasa casi europea (9,9%) es la del País Vasco (10,89%) y de Navarra (11,64%). En el extremo contrario la tasa de paro por encima de la media española (20,33%): Canarias (28,96%), Andalucía (28,35%), Melilla(26,06%), Murcia (24,98%), Ceuta (24,82%), Extremadura (23,90%), Comunidad Valencia (22,91%), Baleares(22,23%) y Castilla la Mancha (21,33%). Y el resto, ocho autonomías con el paro entre el 15 y el 18%.
Las autonomías en crisis tienen hoy en común la debacle de la construcción, la falta de un tejido industrial diversificado, la crisis del turismo, la escasa inversión en I+D+i, el menor capital humano (y mayor fracaso escolar) y en algunos casos, como Castilla la Mancha y Murcia, el elevado peso del déficit público o la deuda, que han obligado a recortes que frenan aún más su crecimiento.
Ayer no hubo muchos motivos para celebrar el 1 de mayo (fiesta del trabajo) con casi 5 millones de parados. La presencia de los líderes sindicales de CCOO (Toxo) y UGT (Méndez) en Valencia puso de manifiesto que no es el desempleo su principal preocupación ya que son otros lugares de España donde se está cebando especialmente. Hoy no es tiempo de más sangría, ni de lunas de Valencia, a los españoles se nos ha acabado la paciencia. Pronto hablarán las urnas, las mejores bocinas democráticas que se han inventado hasta ahora. A partir del 22 de mayo, o sea en 20 días, en nuestra mano estára el trabajar para levantar cabeza. ¿Aprenderemos a volar o seguiremos cangrejeando al sol que más calienta?
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