viernes, 20 de mayo de 2011

22 DE MAYO: ELECCIONES EN PLENA CRISIS MUNICIPAL

Mañana ya estaremos en jornada de reflexión ante las elecciones municipales de 2011 en España. Nuestro voto será algo más que el ejercicio de nuestra soberanía y la elección de nuestros representantes para los próximos cuatro años. La crisis económica ha afectado a muchos ayuntamientos y condiciona la propia viabilidad de los servicios que hasta ahora prestan o de los que se prometen a futuro en los programas electorales. Hoy la situación financiera municipal puede calificarse en general, más complicada que ayer; pero menos que mañana (mientras hay vida, hay esperanza).

Aunque cada municipio tiene su situación propia y, por tanto, se requiere un diagnóstico previo para cada caso, cabe hacer un diagnóstico general de los indicadores clave que nos apuntan indicios de tal situación financiera más o menos crítica. ¿Qué nos indica fundamentalmente que un Ayuntamiento pueda tener una situación financiera grave?

1.- El nivel relativamente alto de deuda viva por habitante.
2.- El remanente de tesorería negativo, léase déficit anual efectivo.
3.- Una provisión por morosos muy baja, con mínimo % sobre los ingresos pendientes de cobro.
4.- El periodo medio de pago a proveedores disparado.
5.- La existencia de "facturas en el cajón" (no contabilizadas).
6.- La refinanciación de la deuda para alargar los periodos de amortización (sobre todo ante un escenario de subida del Euribor).
7.- Los incumplimientos reiterados de los Planes de Saneamiento si se han tenido que aporbar para autorizar nuevas operaciones de crédito.
8.- La no comparecencia de bancos y cajas a las invitaciones del Ayuntamiento para formalizar nuevos préstamos a corto o largo plazo.
9.- La creación reciente de empresas o fundaciones para tratar de reestructurar la deuda del propio Ayuntamiento.
10.- El aumento de concesiones de servicios en las que los concesionarios pagan parte de la inversión o adelantan el canon de varios ejercicios.

Si en un Ayuntamiento concurren todos los indicadores mencionados, es evidente que el Ayuntamiento tiene un grave problema, al que deberá hacerse frente tras las elecciones del 22 de mayo sin dilación. Sobre todo si a su propio "cuadro clínico específico" tienen que sumarle la crisis del "contexto endémico general" que sufren las administraciones locales en España:

A.- Una crisis coyuntural por la caída de los impuestos de construcciones y plusvalía y de la participación en impuestos estatales. Esta crisis es más grave en aquellos municipios donde los ingresos (extraordinarios) por los impuestos citados se utilizaron para gasto ordinario.

B.- Una crisis estructural de la financiación de los Municipios: Del modelo de financiación que se debe más a como se ha venido utilizando, precisándose modificaciones puntuales (revisión catastral obligatoria, impuesto de vehículos modernizado, participación en el IRPF...).

C.- Una crisis competencial y de gestión del gasto, debiendo clarificarse qué administración hace qué y si debe compensarse financieramente o no. Debería planificarse correctamente el retorno de los créditos para inversiones y los gastos derivados de mantenimiento y explotación de esas inversiones, y debería exigirse más rigor y transparencia a cada municipio.Y al tiempo reconocer que no todos los municipios deban tener todos los equipamientos (piscinas, teatros, residencias...) si los de los vecinos están infrautilizados. El tamaño del 85% de los municipios no es compatible con la prestación propia de servicios a unos costes unitarios inasumibles en tiempo de crisis.

En definitiva, estamos de alguna forma viviendo una auténtica crisis de valores en el gobierno y administración del servicio público. Se ha perdido la conciencia económica de que un gobierno administra ante todo recursos escasos, lo que significa que no pueden satisfacerse todas las demandas ciudadanas, sino priorizarlas, para hacer sostenible la prestación de los servicios, que no son además aislados sino que se atienden en un contexto globalizado que nos condiciona y al que también condicionamos.

Para algunos ayuntamientos las medidas que se tendrán que adoptar van a ser muy duras (se van a tener que hacer muchos "recortes") y en la campaña electoral casi nadie hace una mención decidida y formal sobre ello. En cualquier caso, después de las elecciones tanto representantes politicos, como ciudadanos nos tocará implicarnos mucho más, con imaginación y valentía, con medidas de todo tipo a corto y largo plazo. El reto es para todos, está en juego nuestro propio futuro, obviamente el de nuestros ayuntamientos, que es el primer escalón o la base de nuestra Administración en España y no podemos dejar que se nos venga abajo sin más.

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