En nuestro IX aniversario nos propusimos patearnos una ciudad como Roma, en la que el arte abarrota tres grandes sustratos: la Roma republicana, la imperial y la actual. Los monumentos, las plazas y las iglesias se suceden en un vertiginoso espacio atemporal que queda limitado por nuestras posibilidades: poco más de 48 horas para visitar la ciudad.
Viernes, 25 de septiembre de 2009, primer día del maratón: Los Museos Vaticanos. La basílica de San Pedro. El castillo de San Ángelo. El Ara Pacis de Augusto. La plaza de España. El Panteón de Agripa. La plaza Navona. La fontana de Trevi y un circuito nocturno en autobús con salida y llegada en las Murallas de Marco Aurelio.
Segundo día: Viaje a la Villa de Adriano (Patrimonio de la Humanidad) y a la Villa del Este en Tivoli. Regreso al Coliseo de Roma. El Foro imperial. El Foro romano. Una vuelta por el Trastevere para acabar la segunda jornada sacándote el polvo de encima con una buena cena junto al Teatro de Marcelo.
Lo ideal, por supuesto, sería tomarse unos cuantos días más para verla bien. Pero también pica repetir otra maratoniana escapada que nos haga cumplir el deseo depositado en forma de moneda en la fontana de Trevi. Si se puede, a Roma siempre se acaba yendo más de una vez.
Viernes, 25 de septiembre de 2009, primer día del maratón: Los Museos Vaticanos. La basílica de San Pedro. El castillo de San Ángelo. El Ara Pacis de Augusto. La plaza de España. El Panteón de Agripa. La plaza Navona. La fontana de Trevi y un circuito nocturno en autobús con salida y llegada en las Murallas de Marco Aurelio.
Segundo día: Viaje a la Villa de Adriano (Patrimonio de la Humanidad) y a la Villa del Este en Tivoli. Regreso al Coliseo de Roma. El Foro imperial. El Foro romano. Una vuelta por el Trastevere para acabar la segunda jornada sacándote el polvo de encima con una buena cena junto al Teatro de Marcelo.
Lo ideal, por supuesto, sería tomarse unos cuantos días más para verla bien. Pero también pica repetir otra maratoniana escapada que nos haga cumplir el deseo depositado en forma de moneda en la fontana de Trevi. Si se puede, a Roma siempre se acaba yendo más de una vez.
Mientras estuvimos por allí había una pregunta candente y de plena actualidad: ¿Italia se va o se queda? El motivo no era otro que la muerte de seis paracaidistas italianos en un atentado suicida en Kabul el 17 de septiembre. El gobierno italiano se encontraba dividido acerca de su retirada anticipada de tropas de Afganistán. Por ahora y como mucho, nosotros seguiremos viajando de escapadas de aniversario por Europa el año que viene, si Dios quiere. Algunas de las civilizaciones más orientales aún no nos ofrecen seguridad para plantearnos hacer turismo y menos si tiene que ser maratoniano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario